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miércoles, 13 de mayo de 2015

Catalina y Alejandro - Capítulo 22

No sé en qué mierda estaba pensando, Catalina me importa, me importa más de lo que pensaba, me volví loco al saber que iría a juntarse con Santiago.
Ese imbécil me ha hecho varias, pero nunca me la había cobrado hasta esa noche, en la que Catalina, mi amor salió herida por mi descontrol, corrió como nunca, la llame y la llamo incesantemente y no hay respuesta, Kate por el otro lado nada, mi única opción es llamar a Carmen y enfrentarme a ella nuevamente, ya sé que me odia, pero le dará el recado a Catalina.
Suena, pero no contestan, no habrá dado instrucciones que no contesten el teléfono?, no puede, no sería capaz.
-Hola?- Gracias Dios
-Hablo con la casa de la Familia Santelices?
-Sí
-Soy Alejandro Cruz, quisiera hablar con Catalina Santelices.
-Ah!, Cruz- es Carmen -Qué te dije la última vez que hablamos?, no quiero que te acerques a mi niña, no quiero que la busques, pero no me hiciste caso, y la trajiste, sal de su vida, que aunque me crean que soy vieja y no me doy cuenta, sé que están juntos.
-Señora, de qué está hablando, yo sólo soy un empleado.
-Si claro, un empleado muy raro, que con el poco tiempo que llevas trabajando con Don Luis, te hiciste su mano derecha, y te confío uno de sus secretos más grandes, sé que algo escondes Alejandro.
-No señora, lo que usted ve, es lo que soy.
-Alejandro, deja de buscar a mi niña, te quiero fuera de su vida- Eso jamás, la amo
-Señora, quiero saber donde la encuentro, no he podido hablar con ella hace varios días.
-Ya veo, que bueno, porque tampoco la encontraras en la mansión.
-Cómo que no, si ella se aloja ahí.
-Lamentablemente hace dos días que se fue
-A dónde?!!
-No me grites, y no lo sé, y aunque lo supiera tampoco te lo diría.
-Carmen como no vas...- me corto la llamada.
Dónde mierda se metió, está enojada?, molesta?, mierda!!
Mi celular comienza a vibrar y contesto esperanzado que era Catalina.
-Hola, sobrino- Tío?
-Tío, y este milagro?
-Si- se ríe -necesito que me vayas a buscar al aeropuerto de México, tu estas allá cierto?- ah? viene para acá?
-Eh, yo... eh.
-Que pasa Alejandro?, puedes o no, o sino llamo a Catalina- dijo Catalina
-Sí, sí puedo, cuando llegas?
-En unas horas.
-Bueno ahí estaré esperándote.
-Gracias Alejandro.
Mierda que le dije, mierda, mi tío no sabe nada de mí, no sabe en lo que estoy metido, mierda y mil veces mierda.
Saco mi celular y comienzo a llamar de forma desenfrenada a Catalina me debe responder. Después de más un millón de intentos  me contesta.
-Que mierda quieres?
-Que mierda hiciste?
-Que?
-Eso que mierda hiciste?, porque Roberto Latorre viene viajando a México?
-Porque yo se lo pedí, algún problema con eso o lo solucionaras a los golpes de nuevo.
-Eso, dónde mierda estas, ya sé que no estás en la mansión.
-No, y no pienso volver, pero a ti que mierda te importa.
-Me importa, porque prometí cuidarte.
-Sí claro, por eso me rompiste el labio, ni estúpida. Agradece que no te hice un escándalo, Latorre. Ahora déjame en paz.
-No te atrevas a cortarme. Necesitamos hablar.
-No te preocupes porque tendremos que juntarnos, cuando llegue tu tío.
-Yo lo iré a buscar.
-Bueno Roberto, te dirá donde ir, yo ya le di la dirección del hotel.
-Te estás quedando en un hotel?
-No te importa. Finalmente yo dirijo mi vida.
-¡¡¡Catalina!!!- mierda me corto.
¿¿Ahora qué hago??

Ya han pasado unas horas y voy en mi mitsubishi montero, negro en busca de mi tío. Le espero en la entrada, veo caminar, el mismo caminar de mi padre, una tranquilidad en sus pasos pero en sus hombros una seguridad, su rostro lleno de alegría por verme.
-Alejandro
-Tío- y sellamos nuestro saludo con un abrazo bien apretado.
-Llévame a esta dirección, es para juntarme con Catalina- miro el celular con la dirección, por fin la veré.
-Está bien- Es mejor decirle la verdad a mi tío antes que Catalina le diga algo y él estalle en cólera y no me quiera perdonar.
Freno el vehículo, necesito su atención.
-Qué pasa Alejandro, porque te detienes?
-Tío, tú sabes que yo ya no ejerzo la medicina hace unos años
-Si, hijo eso ya lo sé, dime que está sucediendo
-Te acuerdas que te dije, cuando fui a EE.UU que estaba buscando a una persona?
-Sí, una mujer. Alejandro puedes darte prisa y decirme que está sucediendo por el amor de Dios, que ya me estas asustando.
-Bueno, te lo diré. Tío yo me vine de Londres, por Rosalía, por todo lo que sucedió, su engaño, su traición, todo. Me escape, y llegue aquí a México, quise hacerme una nueva identidad, pero sin olvidar lo que me había dicho mi madre, que debía seguir siendo quien era que eso nada ni nadie podría cambiar. Si que aquí me llamo Alejandro Cruz, no Latorre Cox. Así nadie podría encontrarme ni menos Rosalía. Claudia me ha hecho ese favor por años, mantengo la historia que soy huérfano, y tengo un tío en EE.UU. pero de eso nada más. Cuando ya había llegado a México, fui reclutado, por la familia Santelices- le miro y él se asombra- Sí, tío la familia de Catalina, yo no lo sabía, hasta que hablaste de tu nueva maravilla, ella era la persona que busque por tanto tiempo, ella era.
-Para qué la buscabas- me dice molesto
-Para qué viniera, porque su padre la necesita.
-Dime la verdad Alejandro, ella no quiere nada con su padre, eso yo lo tengo más que claro.
-Bueno, Don Luis, el padre de Catalina, tuvo negocios turbios, y vio disminuida su fortuna, y ahora que sabe que Catalina es una excelente abogada quiere que lo saque de este embrollo.
-Sigues ocultándome información, soy un zorro viejo, no me mientas hombre, que tú sabes muy bien que sabré por un lado o por otro la verdad.
-Me enamore de Catalina, ese es mi problema, me he vuelto celoso, estúpido y todo lo que quieras. Ahora está enojada conmigo, porque hace unos días le dije que no fuera a un restorán y yo la seguí, y espere que el cretino que la había citado, intentará hacerle algo, y sabes no me equivoque, la iba a besar, pero yo me interpuse le di un puñetazo de aquellos, el problema fue cuando Catalina se interpuso, y ella recibió un golpe, me quise morir, porque fue mío, la golpee sin querer.
Escucho un aplauso -Que quieres que te diga, te felicito por idiota, imbécil. Ahora conocerás a Catalina enojada, porque yo si sé lidiar con ella, pero tu Alejandro? podrás?
-No sé.
-Da marcha al vehículo y vamos que debo saber para que me necesita.
En todo el trayecto mi tío no me dirigió la palabra, si me sentí una mierda?, pues claro, Roberto Latorre sabe muy bien cómo hacer sentir mal a una persona. Por fin llegamos a nuestro destino.
-Te pedí, que no hicieras nada con ella. Ahora atente a las consecuencias.
Sólo trago saliva.

-Buenas tardes- le dice a un hombre -Busco a Catalina Zelis- Por eso no podía encontrarla la muy viva, sabe muy bien como desaparecer.
-Sí, pidió una oficina, es las 1013, aquí está la llave, pero sólo pidió que subiera Don Roberto Latorre.
-Soy yo.
-Su cédula- mi tío se la extiende y el sujeto verifica lo necesario, hace una llamada- La señorita Zelis autorizará que suba con un acompañante.
-Que bueno muchas gracias.
-Vamos- me dice
Vamos a un ascensor, mi tío aprieta unos botones y subimos
-No me hablaras Tío?
-Por qué?
-Porque no has hablado en todo este tiempo.
-Estaba uniendo cabos, e imaginando que será lo que quiere Catalina.

Claro, pensando como si yo fuera estúpido, sé que lo hace para que me sienta una mierda.
-Vamos no te quedes ahí como un estúpido, Catalina nos espera.
Roberto toca la puerta, y la abren de inmediato, es Catalina, pareciera que no la hubiera visto hace años, sólo quiero abrazarla, quiero besarla, pero sus ojos no me miran, me esquivan la mirada.
-Que bueno que pudiste venir Roberto.
-Para mí es un gusto, como siempre- se besan en la mejilla.
y cuando creo que me va a saludar, no dice nada, sólo entra y me deja la puerta abierta para que pueda entrar y cerrarla, acaso soy el portero? Eso te mereces por cretino y haberla golpeado.
Le mire su labio, gracias al cielo no tiene nada, solo un poco rojo, pero nada más acaso eso te hace sentir mejor, porque ella ya no tiene marcas en las que tú te puedas sentir culpable no?.
Catalina se pasea de un lado a otro trayendo papeles, maletines y un computador, le entrega los documentos a mi tío, y a mí que me parta un rayo.
-Te explico ahí tienes los informes que le pedí a Andrés sobre, Luis Santelices, Hugo y Mateo Ossandón, Santiago Armen y Sofía Morga.
-Ya veo, un excelente trabajo, como siempre, me encanta como trabaja este hombre- Qué hombre?, no entiendo?
-Quién es Andrés?- ambos me miran con reprobación.
-Por qué mejor no revisabas los informes y buscas algo que nos interese?- me dice mi tío

-Bueno.

jueves, 29 de enero de 2015

Catalina y Alejandro - Capítulo 21


-Ya veo, seguro que no tengo pruebas?.Es mejor que hables con mi abogado.
-Si, dónde está?
-Me presento, Soy Catalina Santelices, Abogada, he trabajado durante años en el Estudio Jurídico Latorre, si tiene duda, puede consultar a mi Jefe, Don Roberto Latorre- su boca se abre, se cierra, me mira y no da crédito a sus oídos.
-Te veré en tribunales
-No, me desocupas mi oficina, porque sabes mejor que yo , que debes marcharte y que no haces más que usurpar que por derecho y ley me pertenece, pero si quieres ir a juicio, vamos!, yo no pierdo, en cambio, usted su "fama", su nombre, se verá basureado. Sin contar, que yo ya tengo un prestigio en EE.UU, en donde mis clientes no han sido cualquiera, sino políticos y empresarios, de mayor calibre que usted.
-Sal de mi empresa.
-Tenga cuidado, que no soy estúpida.
-Cuidado con qué?
-Ojala que no aparezca una noticia, en donde diga, la "Familia Ossandón usurpa legado Santelices", suena bien no cree?
-Vete!- me sonrió al salir de la oficina.
Comienzo a caminar para irme.

-Espera- doy vuelta mi cabeza
-Catalina?, Catalina Santelices?
-Si?, quién eres?
-No te acuerdas de mí
-Por lo que veo no

-Santiago Armen- y me sonríe, rayos es él, esta... tan... wow, varonil
-Y... qué haces aqui?
-Trabajo- sonríe, es tan... lindo.
-En qué trabajas.
-Arquitecto y tú?
-Abogada
-Nunca pensé que te vería de nuevo y menos qué estudiarías eso- todos piensan eso -Y qué haces aquí?
-Solucionando algunas cositas- para qué contarle?
-Te invito a comer hoy en la noche, qué dices?
-Bueno.
-Pastas?
-Claro, cómo sabes?
-Siempre te han gustado o me equivoco?
-Te acuerdas muy bien?
-Pues claro, éramos amigo desde niños
-Si tienes razón- busco en mi bolso una tarjeta
-Toma, mi número.
-Ok!, te llamo para darte la dirección del restorán
-Bien, adiós Santiago- le doy un beso en la mejilla y él me da un abrazo.

Dios, qué me pasa? Santiago, tan alto, pero mucho más lindo de lo que me acuerdo.
-Hola, Roberto, cómo has estado?- por fin atiende el teléfono
-Mi querida Catalina, muy bien, echándote de menos como siempre, tu sabes este estudio jurídico no es lo mismo sin ti.
-Tan lindo como siempre Roberto. Roberto, necesito pedirte un favor, necesito que vengas a México, necesito que me ayudes.
-En qué lío te metiste Catalina.
-En ninguno, ya lo sabes, yo nunca me meto en problemas, sólo por culpa de otros.
-En realidad- se ríe -y no me puedes adelantar nada?
-Lamentablemente no, vuela luego, si?
-Bien, mañana estoy allá
-Gracias Roberto, sabía que podía contar contigo.

Y una última llamada.
-Tantos años.
-Santelices?
-Sí, como has estado?
-Muy bien, hace tiempo que no me necesitas?, que ha pasado?
-Es qué no he necesitado de tus servicios en realidad
-Mmmm... y apuesto que hoy necesitas un servicio mío, por eso me estas llamando no?
-Tan exacto como siempre. Si. Necesito que investigues a fondo, todo, ya sabes como siempre, y cómo si fuera yo, ya que no me encuentro en EE.UU.
-Y, dónde estás mujer?
-En México
-Wow, jamás pensé que te irías para allá, siempre dijiste que NUNCA regresarías a ese lugar.
-Lo sé, lo sé, pero ya estoy aquí, ahora necesito tu ayuda.
-Vale, entiendo, a quien tengo que cazar.
-Son varios. Luis Santelices, Hugo Ossandón, Mateo Ossandón, Santiago Armen y ... Sofía Morga.
-Son varios en realidad, pero ya sabes, como siempre lo haré, en tres días tienes todo.
-No puede ser antes?
-Si quieres un trabajo a medias, te lo entrego en media hora- me lo dice molesto.
-Vale, entiendo, tú ganas, en tres días, los esperare con ansias
-Bye Cata
-Bye Andrés

En la noche...

-Amor, porque no nos juntamos
-No puedo, me voy a juntar con Santiago- mientras me arreglo el cabello.
-Catalina, es Armen?
-Sí, Santiago Armen, un viejo amigo
-Catalina te lo prohíbo
-Por qué?
-Porque yo te lo digo, no quiero que vayas.
-Acaso conoces a Santiago?
-Claro, y es un mujeriego
-Ya basta, Alejandro, es suficiente, iré hablar con Santiago te guste o no, entendiste?
-¡No! Catalina, no, no irás, me enten...-le corto el celular es mejor, me canso este hombre, cuando va entender que aunque mi vida sea un asco, que aunque haya tenido una adolescencia de mierda, me sé defender y lo haré de cualquier persona, y Santiago, es una de esas personas para lograr entender este rompecabezas, que cada vez que quiero unir una pieza encuentro una llave, y abre un secreto o sale a la luz una cosa más, Dios necesito a mi abuelo, necesito a un hombre con la cabeza fría y que no me dé más problemas de los  que ya tengo.

-Tan preciosa como siempre
-Seguro le dices a todas lo mismo
-Cómo crees eso de mí?
-Pienso porque tienes cara de galán
-Ya veo, pero soy un galán muy hermoso, no crees- es muy ególatra, que horror, muero lentamente.
-Sí, muy "galán"- se ríe, cree qué es un cumplido?
-Bueno dejemos mi hermosura a un lado. ¿Qué haces en México?
-Visitando o no puedo?
-Claro que puedes, sólo que pensé que nunca te iba a volver a ver
-Uno nunca sabe las vueltas de la vida.
-Tienes razón.
-Y qué haces trabajando en una de las empresas Santelices?
-Santelices?, no, hace mucho tiempo que no lo son.
-¿Cómo?, si esas empresas son de mi padre
-Lo eran. Te cuento.
-Si por favor.
-Tiene el título "Empresas Santelices S.A.", pero de eso queda "S.A.", ya que hace unos años tu padre le cedió su parte a Hugo Ossandón, te acuerdas de él cierto?, el padre de Mateo- le asiento con la cabeza -Ahora se llama "Ossandón e Hijo S.A.", si que ya no es "Santelices".
-Oh, ya veo.
-No lo sabías.
-Pues claro que no, llevo veinte años fuera de estas tierras.
-Sí, mucho tiempo Catalina, y estás muy hermosa, más que esa joven que recordé por tantas noches.- sujeto mi tenedor y me meto en la boca un bocado gigante de pasta, para no contestarle. -La verdad es que visite muchas veces tu casa para verte, pero no pude, no lo logre, después supe que te habías marchado con tu abuelo, pensé que sería por una temporada, y de esa temporada se volvieron meses y luego años, después perdí toda esperanza, cuando te vi caminar ayer, no podía creerlo habías vuelto, pero muy cambiada y más hermosa que nunca- se comienza acercar a mí, sus labios se acercan a mi boca, y...
-Dios Santo, Alejandro- le digo mientras me paro, tapando mi rostro con mis manos, de mi asiento y veo caer el cuerpo de Santiago al suelo.
-Por esto querías venir?, para esto?- me reclama -Catalina!!
Me agacho al suelo para ver a Santiago, al lado de su boca se ve como una mancha roja recorre su mentón, es SANGRE, por Dios
-Qué te pasa?!
-Pasa que este imbécil de iba a besar Catalina!!
-Alejandro para, estás haciendo un escándalo- Mientras veo como los curiosos se acercan, Santiago se levanta del suelo, se limpia la sangre y se abalanza contra Alejandro. ¡Esto va a terminar mal!
-¡Paren!, ¡Santiago, Alejandro!, ¡Paren por favor!- Intento separarlos, pero es inútil, me saco los tacones, y ahora me meto entre medio de ellos, pero creo que no me ven, un puñetazo me llega directo al labio, rompiéndolo, y caigo al suelo, cuando me ven tendida en él paran, me levanto, no quiero que me toquen, tan imbéciles y cavernícolas se comportan a veces los hombres. Corro al estacionamiento, me subo a mi auto y me largo a la mansión. Mañana buscare un departamento para que Carmen deje de controlarme.

Se abren de par en par las rejas de la mansión, salgo corriendo del auto me meto dentro de la casa, subo las escaleras y me voy a mi pieza, lo trato de hacer lo más rápido posible y sin que se den cuenta.
Prendo la luz de mi habitación, me miro al espejo.
-Quien haya sido lo mato, me dejo el labio hecho mierda- en ese preciso instante mi cuerpo se libera en medio de llanto, por la rabia contenida, por el golpe, por el idiota de mi papá.
Mi celular vibra, por los mensajes, whatsapp y llamadas perdidas.
-VETE A LA MIERDA!
-Qué pasa?- mierda es Kate
-Nada
-No, nada que nada, me abres o hecho la puerta abajo- Abro la puerta de mala gana
-Pasa- intento esconder mi rostro para que no vea mi labio
-Pero que mierda te ...-me sujeta la cara
-Nada, me rompí el labio
-Sí claro, con quien te peleaste?
-Con nadie, pareces Carmen
-No me vengas con eso, déjame ver, está harto mal.
-Mañana buscare departamento, Carmen me controla mucho, y tú sabes que vine por un propósito y lo cumpliré Kate, lo cumpliré.
-Ya, ya, pero tranquila, ahora veamos ese labio, no se ve tan malo
-Espera que es eso??
-Una cremita- cremita, cremita!!! la muy desgraciada me pone alcohol sabía que le iba a decir que no, como mierda la deje -YA ESTA LISTO, que quejumbrosa. Prométeme, que mañana me contarás todo, bueno?
-Vale, ahora déjame dormir

-Bueno, te dejo, descansa.

miércoles, 21 de enero de 2015

Catalina y Alejandro - Capítulo 20


-Amiga, cómo estás?
-Hecha mierda
-Fue muy terrible
-Sí, si hubieras visto a mi madre, como me trato, "de niña malcriada" ¿Qué se cree?, nunca necesite nada de ella NADA, Kate.
-Lo sé, soy testigo de ello. Y Alejandro?
-No sé, hubo un momento que dude de él, pero luego...
-Luego qué?, vamos Cata cuéntame
-Me hizo el amor como nunca, fue como ir al cielo y volver.

Ya era muy tarde, veía como el sol si iba escondiendo para poder alumbrarme mañana, y me suena el celular. Es número desconocido.
-Diga?
-Hija?
-Quién es?
-Catalina, soy tu mamá, me puedo juntar contigo hoy?
-Para qué señora?
-Para hablar contigo, lo necesito.
-Bien

Quedamos en vernos en un café, le pedí la dirección a Carmen, quién no quería dármela, sé que no quería que fuera.
Me subo a mi camaro. Y comienzo a adentrarme en la ciudad, en el tráfico, no es de tanta locura como EE.UU. Veo a Sofía a lo lejos, y ella queda mirando mi vehículo. Busco un lugar para estacionar.
Me acerco a la mesa en la qué me está esperando.
Ella se levanta, para darme un beso en la mejilla, yo me echo hacia atrás, ¿qué le pasa?, me mira raro. Tomo asiento en la silla frente a la de ella.
-Dígame señora Morga a qué se debe este honor.
-Pero Catalina esas no son maneras de tratarme yo soy...
-Lamentablemente sí, es mi madre, pero no lo fue. Ahora no me haga perder mi tiempo y dígame que quiere de mí- le miro con desdén.
-Buenas tardes, va a querer la carta?- me dice el camarero
-Un café cortado por favor- le digo
-Y usted señora- se dirige a Sofía
-Un café expreso- le responde ella
-Muy bien.- termina de anotar en su libreta y se retira.
-Ahora dime que mierda quieres?
-No me hables así.
-Deja de tratar de educarme, que ese trabajo lo hizo mi abuelo, y no quiero perder mi tiempo, entiendes.
Me mira con amargura -Entiendo no quieres hablar conmigo, pero yo sí, hace años que no eh sabido nada de ti, quiero saber que ha sido de ti.
-Oh!, por fin te acuerda de que no vivo contigo hace años, soy una profesional y vivo en EE.UU, vale, ahora eso es todo.
-Permiso- es nuevamente el camarero, me deja mi café y el de Sofía, le doy un sorbo al mío para controlar mi rabia.
-Catalina, ya sé que has hecho una vida en EE.UU, y no quieres saber nada de nosotros. Tú papá- hago una mueca -me ha dicho lo que sucedió...- agacha su mirada y comienza a sollozar, no sé qué hacer, jamás pensé en este minuto, yo... no sé qué hacer -No te pido que lo perdones, porque el daño que te provoco fue muy grande- me toma una de mis manos y me miro directamente a los ojos, le esquivo la mirada, no quiero ver la lástima en sus ojos.
-Ma... Mamá, para, ya paso, estoy bien vale- le digo sin mirarle a los ojos.
-Me dijiste mamá, hija linda, perdón por tratarte mal, perdón por el daño que te hizo Luis, perdón, lo lamento tanto. -Siento sinceras sus disculpas.
-Sé que no eras culpable de todo, si de echarme de la casa.
-Lo sé, lo hice, pero nunca pensando en que te fueras para siempre, si por unos días para poder hablar con Luis y qué me explicará el por qué de la agresión contra ti.- Eso nunca lo pensé, siempre creí que me quería lejos, no que me quería proteger.
-Y porque no me buscaste entonces?
-Don Amador me lo prohibió, sé que no es excusa, pero tú sabes el poder que tenía tú abuelo y... Luis tenía muchos... como decirlo, muchas pérdidas de dinero, y con eso lo amenazo, que no nos acercáramos a ti.
-Ya veo.
Seguimos conversando, y entendí muchas cosas, entre ellas la protección de mi abuelo, el rechazo de mi madre, pero sigo sin entender al imbécil de Santelices. Nos levantamos de nuestros asientos, ya es casi media noche, me acompaña hasta dónde tengo mi auto. Señala el camaro y me dice: -Pero a quién se le ocurre tener este auto tan lujoso, no crees qué es mucho?
-No encuentro que sea mucho, es un buen auto, muy lindo por cierto- quiero que suelte la lengua
-Pero es gastar por gastar
-No, es una buena inversión, sobre todo porque es mi auto- Me mira con una cara que yo me desarmo riendo.
Abro el auto y no puede creer que sí, es realmente mío.
-Vamos sube que te llevo a tu casa.
-Gracias

Al son Lo-Fang, me voy manejando hasta llevarla a su casa, y de ahí a la mía.
No sé si es feliz la palabra, pero fue buenísimo haber podido conversar con Sofía, no es que la haya perdonado, pero ahora más madura le entiendo en parte, sus sentimientos.

-Maldita alarma, porque mierda te puse tan temprano.
Me visto, me maquillo y salgo corriendo de la casa, necesito estar en la empresa cuando este abriendo, tengo que hablar con Ossandón.
-Buenos días, el señor Ossandón se encuentra?
-A cual de los dos Señores Ossandón necesita?- Cuál?
-Hugo Ossandón
-Bueno está don Mateo, le sirve?- es tonta o se hace, porque no me dice inmediatamente que sólo se encuentra Mateo Ossandón, pero le sonrío.
-Bueno, con Mateo
-Y quién es usted?
-Una antigua amiga
-Pero no tiene nombre
-Señorita, si le diera mi nombre, se caería de su silla y correría, como no quiero, haga lo que le pido, o sino hoy en tarde estará despedida- me mira con asombro y acto seguido teclea unos números en el teléfono, murmura uno poco y cuelga
-Suba por el ascensor, es el piso 20 oficina H
-Gracias.
-Ojala que le mueva bien el culo- le miro directamente a los ojos intimidándola y agacha su cabeza, estúpida, ya verás cuando regrese.

Mateo Ossandón

Voy al ascensor y tecleo el número para subir a la oficina
se abren las puertas del ascensor, salgo de ellas y busco la oficina H.
Toco la puerta de la oficina -Adelante- Abro la manilla y me encuentro con un hombre de pelo oscuro, de mirada cansada, levanta la cabeza y me mira como estudiandome.
-Sí? qué desea?
-Hablar con Mateo Ossandón
-Soy yo- se levanta de su asiento y comienza a caminar hacía  mí- y tú eres?
-Tu padre?
-Quien eres?
-Me gustaría darle la sorpresa ambos.
-Pero yo no comparto
-Perdón?
-Eso, que no comparto- me mira con ojos libidinosos -no me gustan los tríos- pero que le pasa a este hombre que soy una qué?
-Disculpad, Mateo, necesito los informes ya!
-Si papá- por fin al que necesitaba
-Señor Ossandón, necesito hablar con usted
-Dime rápido niña.
-En su oficina
-Dime ya!, no tengo tiempo
-Si quiere pasar vergüenza, bueno le digo de inmediato- me hace un desdén con la mano, él lo quiso así.
-Soy Catalina Santelices Morga, heredera del imperio Santelices, necesito que me entregue los libros de contabilidad, fusiones y demás, haré lo antes posible posesión de la empresa, como su dueña absoluta.
-Espera, tú no eres la dueña, soy yo
-Quien le avala

-El papel que firmo tu padre- me toma del brazo con fuerza y me mete dentro de una oficina- mira mocosa, para eso necesitas un abogado para probar todas las estupideces que estás diciendo, perdona -se ríe, se ríe de mí -y por lo que veo es tu palabra contra mía- ahora soy yo quien se ríe, vamos estúpido, sigue que te vas a hundir.

Hugo Ossandón

martes, 13 de enero de 2015

Catalina y Alejandro - Capitulo 19


-Años han pasado, no crees Santelices- me mira avergonzado.
-Mi querida hija
-Querida?- le digo mientras camino alrededor de su cama en la que está acostado -No fue lo mismo que me dijiste, antes de que yo me fuera, perdón antes que tu mujer me echara de la casa.
-Yo no supe eso, no te hubiera dejado ir.- Claro, ya ni se acuerda porque me fui, que desgraciado. -Parece que los años te han dado amnesia, yo no fui porque "mamá"- y coloco mis dedos haciendo comillas- me haya echado sino porque usted Don Luis me maltrataba física y psicológicamente, no se acuerda ahora.
-No sigas por favor.
-Eso mismo le pedía yo y usted nunca se detuvo, siguió golpeándome una y otra vez.
-Te lo suplico Catalina, no sigas, no ves que estoy enfermo?
-Me importa una mierda su enfermedad, usted insistió que viniera, mientras yo estaba tranquila en Boston, trabajando, y que cree, que me quedaré callada?, no señor, no esta vez, eh sufrido mucho por culpa suya. Me golpeo, mato a mi abuelo, me quito la casa de él en Nueva York, y sin importar me...
-No sigas, yo no te mande a llamar por eso- me grita en mi cara.
-Claro que no lo haría, es por sus empresas, no soy estúpida, ahora me necesita, porque sabe que tengo contactos y que soy abogada.


-Yo...
-Usted es un poco hombre señor, un miserable, un...
-No le hables así a tu padre- me grita desde la puerta Sofía Morga.
-Qué bueno que estés acá "madre", así sabrás la verdadera razón porque nunca volví, aún cuando mi abuelo falleció.- Miro a Santelices, por primera vez tengo el sartén por el mango, y su mirada es suplicante. No daré tregua, no tengo porque callarme, no esta vez. Le sonrió, si, con maldad porque lo tengo en mi corazón es rabia, odio y venganza.
-Señora Morga, le suplico que se retire- Es Alejandro, ¿Qué estás haciendo?, yo quiero desenmascarar a este desgraciado, y Sofía se va. NOOO, no se puede ir, yo tengo que decirle, pero no puedo reaccionar, se cierra la puerta, y voy a la puerta para abrirla, pero...
-Catalina, yo sé muy bien que tú no quieres estar aquí, pero es necesario. Mi padre antes de morir hizo un testamento, en el cual te dejo como heredera absoluta- giro para mírale directamente a los ojos, no sólo me desgracio la vida sino también me robo, lo que por ley me correspondía -de todas las propiedades, incluyendo esta casa, de sus empresas, sé que hice mal al despojarte de todo lo que correspondía, lo sé, y ahora es una bola de nieve que creció, y que ya no puedo hacer nada, estoy atado de manos, porque Hugo Ossandón, él que se supone era mi amigo, me ha quitado las empresas, y sabe que no puedo ir a juicio por ello, porque saldrá a luz que le eh robado a mi propia hija, es por eso que te eh mandado a llamar.
-O sea, me has mandado a llamar para salvarte el pellejo, sin contar que cuando tome posesión de ellas, no te lo agradeceré ni menos te daré algo a cambio, mientras yo me las ingeniaba para sobrevivir tú te dabas la vida de millonario a costilla de mí- le miro con desprecio.
-Lo sé, no tienes nada que darme, sólo te pido que me dejes vivir en esta casa hasta que la muerte llegue a buscarme.
-No puedes ser tan poca cosa, ya ni honor te queda, obviamente no te daré nada ni un centavo, pero sí te puedes quedar en esta casa con una condición.
-La que quieras.
-Dile a mi madre lo que me hiciste esa noche horrorosa.
-Pero Catalina.
-Catalina NADA!, le dices o sino no vives aquí, y ten por seguro que cuando te saque de la casa, le cuento a mi madre, y a todos los periódicos- no creo que sea tan valiente para ello, pero es hora de cobrarme una a una las atrocidades que viví, por culpa de quienes debían protegerme.
-Entiendo, lo haré, pero no ahora.
-Claro que lo harás, hoy, escúchame bien Luis Santelices- le digo acercándome a su rostro -Yo no soy la niñita de la quien desgraciaste la vida, la que guardo silencio por vergüenza, NO. Ahora yo sé muy bien lo que valgo, y si tu no hablas hoy con mi madre, te irás mañana a primera hora donde quieras, menos a una de las propiedades mías, y todo el mundo sabrá quien eres, nadie te dará una mano sólo te escupirán en la cara.- Su respiración se agita, me teme, agacha su cabeza.
-Acepto, hoy le diré.
-Bien- me recompongo y comienzo a irme a la entrada.
-Catalina, espera.- me detengo
-Para enfrentar a Ossandón, necesitas algo.
-¿Qué cosa?
-El testamento- tiene razón
-Dámelo- comienza a buscar en una mesita que tiene a su lado y saca una carpeta vieja de color amarillo, me la da, la reviso y ahí está. -Ahora me voy, que tengas un buen día "papá"- esa última palabra fue dicha con todo el desprecio del mundo.
Abro la puerta de su habitación, y ahí está Alejandro esperándome.
-¿Cómo estás?- le doy una bofetada, ni siquiera la esquivo, me está mirando perplejo, no lo entiende. -¿Qué mierda te pasa?- me sujeta los hombros, me liberó, y le miró con rabia.
-Eres estúpido o te haces?, se supone que me ibas apoyar, en el minuto que le iba a decir toda la verdad a mi madre tú no me has dejado, se suponía que tú ibas a limpiar el camino, tuve que presentarme yo sola, no soy idiota Alejandro tengo años de experiencia y tú escondes algo, por qué querías traerme tan pronto, por qué querías que hablara con mi padre ya, y por qué mierda nunca me dijiste nada de Carmen- no me dice nada, ya es hora me marcho.
Quiero salir de esta casa, me estoy ahogando. Cuando ya estoy llegando a la salida busco mis llaves, aprieto el botón y mi auto se abre, me subo en él, veo a Alejandro por el espejo retrovisor, y va en busca de su motocicleta, cuando estoy llegando a la salida las rejas están abiertas de par en par, hay una camioneta negra, una suburban, conecto música, y gracias a Dios es Yandel, moviendo caderas, a la velocidad que voy me relaja. Veo un agua y me detengo, necesito respirar. Ha sido mucho, me saco el arma y dejo el testamento en la guantera del auto. Me bajo con la música de fondo, me saco la chaqueta la tiro al capó de auto, muevo mi cuello para destensarlo.

Escucho un motor a lo lejos, que se va deteniendo, unas manos me sorprenden en mi abdomen y unos besos ya conocidos en mi cuello, se me erizan los pelos y mi corazón se encoje, es Alejandro. Me gira, me obliga a mirarlo, me besa con urgencia, no sé cuanto tiempo estamos así, sus manos me recorren, su pantalón se enancha, me quiere, me necesita.
-Entiendo tu bofetada, vale, pero me dolió.
-Esa era la cosa que te doliera- me libero de su abrazo, y él vuelve a sujetarme
-Vámonos
-Tú moto?
-Se encargarán de ella
-No sé, quiero estar sola.
-Vamos Catalina, en este momento no debes estarlo, vamos dame las llaves, tienes que estar tranquila.

Después de unos minutos acepto, le doy las llaves de mi camaro, y me dejo guiar por él, vez primera, bajo la guardia, si hubiera sabido lo que vendría en unos meses más les prometo que le hubiese matado con el arma que llevaba ahí.
Pasamos por lagunas, árboles, y mucho camino de tierra.
-Vamos a una cabañita, que tengo cuando me vine a vivir aquí- Sólo quería escapar, si que ir a una cabaña genial. Empecé a dormitar.
Siento unos besos y abro los ojos.
-Vamos dormilona- veo a mi alrededor, hay árboles, y al frente hay una cabaña, de dos pisos, es como esas casitas de cuento, escondidas en el bosque. Salgo del auto, Alejandro me ayuda a bajar, él sólo sonreía, abre la puerta de la cabaña, y entro en ella, al final de la cabaña hay una ventana gigante, la que es una especie de puerta, corrí a ella y la abrí el patio era aún más sorprendente tenía un lago a unos tres o cuatro kilómetros, fascinante, no alcanzo a dar un paso hacia afuera y unas manos gigantes me atrapan.
-A dónde crees que vas?
-Al lago
-No- se ríe -por ahora no, primero me tienes que pagar una bofetada, el no contestarme el celular desde que llegaste, el no decirme de tu auto nuevo y, lo de estúpido, porque te oí.
-Lo de la bofetada te lo merecías- le digo mientras me giro para verle a los ojos -porque me dejaste sola, lo del auto, es problema mío, no crees?. Y lo de estúpido, porque no me dejaste subirme a la moto, y lo celular, bueno se me olvido.
-Nada de que se me olvido, ahora me las pagaras- me dice con una sonrisa malévola, me toma en brazos y me sube a su hombro, no sabía qué hacer, esto es nuevo para mí, no sabía si patalear o quedar tranquila. Opte por luchar, Alejandro comenzó a subir por las escaleras, mientras veía cada escalón yo pataleaba y le pegaba en la espalda. -Quédate tranquila, o si no haré que te quedes tranquila- eso fue una inyección de adrenalina, quería saber "cómo me iba a dejar tranquila", y seguí, me llego una nalgada en medio de mis nalgas, la primera sensación fue de humillación, pero luego sentí como la excitación subía, seguí luchando, y siento como mi cuerpo cae encima de la cama, me mira con lujuria. -Te gusta pelear conmigo- yo me reía y giraba mi cabeza de izquierda a derecha una y otra vez.
-Cómo se te ocurre, eso jamás.
-Si me imagino- se comenzó a sacar la polera y me dejo su torso desnudo, y yo la muy boba le miraba, me sujeto una de mis manos y la ato a la cama, cuando me di cuenta ya era muy tarde, me había atado la otra. -Que pena, se tendremos que romper esta ropa- y me miraba con maldad, lo sé, esa era maldad, se estaba vengando de mí.
-Pobre de ti que lo hagas, porque después me tocara a mí,
-Pero eso si es que lo logras.
-Hagamos un trato me sueltas, me la saco y luego me atas.
-No lo sé después, huyes?
-Que crees?, que no tengo palabra como otro?
-Hey!, eso dolió
-Entonces suéltame
-Eres abogada, no soy tonto, ellos siempre hacen que alguien inocente quede como culpable- le miro con cara de poco amigos, me suelta una mano, y me saca la mitad de la ropa, y hace el mismo procedimiento con el otro brazo, me deja atada.
Mis senos están al aire y su boca los chupa con fuerza, siento un dolor y placer en mi entre pierna, me gusta esa mezcla, me besa con el cuello entre mis senos, mi abdomen.
Me saca mis pantalones y me deja con mi tanga, me mira mi ropa interior, y comienza a besar mis piernas. Le quería con urgencia dentro mío, ya no aguantaba más.
-Por favor Alejandro.
-Por favor ¿Qué?- me está sonriendo
-Te quiero
-Yo también- y siguió con su juego y cuando creí que no podía más, le siento dentro mío, me golpea con rapidez y yo me comienzo agitar, una electricidad me esta recorriendo desde dentro de mi útero hasta mi boca en la que expulso un grito lleno de placer.
Y así estuvimos por un buen tiempo, me dejo descansar un momento.
-Cómo ha estado tu castigo?- me pregunta, le miro y sonrió
-Excelente- me besa en los labios.
-Iré por un jugo- y yo aún amarrada a la cama.
-Pero suéltame
-No, un segundo.


No sé que fue, pero me despierto en una cama descansada y un jugo de naranja en el velador que estaba al lado mío, la cortina de la habitación flotaba, el aire me hizo sentir bien. Comencé a estirarme en la cama y veo llegar a Alejandro con un sonrisa que amo.
-Cómo estás?
-Después de todo... feliz
-Qué bueno. Tómate el jugo- me estiro y tomo el vaso, y tomo un sorbo, esta exquisito, en su justa medida de acidez y dulzor.
-Puedes vestirte y mirar el lago.
Me tomo todo el resto del jugo, y me visto con mi ropa, pero primero me lanzo a la ducha.
Cuando ya estoy lista, Alejandro me está esperando cerca del lago.
-Te gusta el lugar.
-Me encanta- nos besamos. Nos abrazamos al caminar para llegar al lago, y mientras caminamos nos seguimos besándonos.
-Catalina, qué paso con Santelices?
-Mmmm...- tomo un poco de aire -estaba feliz sabes?
-Vamos cuéntame?
-Vale, te cuento. Santelices, asume todo, soy heredera de todo lo que me dejo mi abuelo, de sus empresas y bienes raíces. Por lo cual comprendo que los Ossandón sabían de esto, y por ello se fueron quedando con el poder de la empresa, y es por eso que me necesita, para que les tape la boca, lo saque a patadas y me haga cargo de ellas. Por consiguiente la casa en la que está viviendo Santelices, es mía, si no le dice hoy a Sofía todo lo que paso él se va de ella, y le destruyo toda su vida.
-Ya veo, y qué vas hacer?

-Esperar un día para saber que hará Santelices, luego ir a ver a Hugo Ossandón y decirle en su cara que yo soy la dueña.