Desperté temprano hoy, muy temprano me doy cuenta de la hora al ver mi celular, son cinco de la mañana, y no tengo sueño, aún está oscuro afuera, pero prefiero levantarme.
Voy a mi ropero busco mi ropa deportivo y me saco mi pijama de satén, lo dejo tirado en suelo, me pongo el sostén deportivo negro y luego mi camiseta de color rosado, un short negro, aún descalza salgo de mi habitación para ir en busca de mi telefono, busco el reproductor de mi móvil, ahora con la música encendida, es cómo si la casa no estuviera sola, vuelvo a mi habitación, para colocarme mis zapatillas y calcetines, me hago una cola y termino poniendome una casaca ligera, saldré a correr, necesito despejarme y no pensar más que en la respiración, busco mi banano, el cual como siempre tiene mis audifonos y una copia de la llave del apartamento, me lo ajusto a la cintura, conecto los audífonos a mi celular, me concentro en la melodía, es buena
-dime que te pasooou uooo- comienzo a tararear.Con los audífonos en las orejas, abro la puerta y salgo a correr.
Mientras corro, aunque no lo crean, me relajo, me despejo, me siento libre, soy yo y la música, sólo los dos, el aire puro llena mis pulmones, y al botarlo recupero las energías que se me habían acabado, siento renovada, después de una hora de trote intensivo, llego a mi casa, ya son las seis con diez minutos, y aún tengo energía, quiero descargarla, tengo la bala pasada como se dice.
Mi departamento tiene tres dormitorios, pero sólo utilizo dos, cuando lo compre ese segundo dormitorio, era para mi abuelo, pero como falleció, jamás lo ocupo, de hecho la que más lo ha ocupado es Kate, ella feliz con un dormitorio extra. El tercer dormitorio es un pequeño gimnasio que tengo, con pesas, mancuernas, colchoneta para abdominales y mi regalón, mi bolsa de boxeo. Me dirijo a él, pero antes de ponerme los guantes de box, voy a un equipo de música al que le coloco una canción que me ayudará a descargar la rabia que llevo dentro comienzo a mover los hombros al ritmo de la música, golpeo la primera vez con fuerza y luego ya es con más precisión, siento como mi hombro rebota en el saco de box, y apuro y saco la rabia contenida.
Me ducho con agua caliente, siento como mi musculatura se relaja, pongo mi cabeza al chorro de agua, me tranquilizo, pongo mis manos en la pared dejando caer el agua por mi espalda.
Al salir del baño me visto con tranquilidad y me preparo un desayuno tranquilamente, con música, es más relajante que la locura de la televisión, arreglo mi maletín con todo sobre Santander, hoy nos reuniremos con él.
Bajando del auto en el estacionamiento del estudio jurídico, comienzo a recordar los últimos dos días, y tengo preguntas que quieren respuestas.
Saludo como siempre a Teresa al salir del ascensor, dejo mis cosas en mi oficina.
Me encuentro a Roberto en la cocinita del estudio jurídico haciendo café.
-¿Quieres café Catalina?- me dice Roberto sin quitar la mirada de su taza de café.
-No, pero gracias jefe- Es mejor que empiece de una vez con las preguntas -Jefe no sabía que tuviera familia- le lanzo el comentario para que me dé más información y así es, cae, me sonrió, tengo que saber más de Alejandro. Ahora me mira directamente a los ojos con su taza de cafe en la mano, toma un sorbo y responde.
-Sí, tengo sólo
un sobrino, Alexander- me dice y luego su mirada se torna triste, se queda mirando la taza de café.
-Yo le digo
Alexander, aunque su nombre real es Alejandro Latorre Cox, tiene 38 años, sus
padres fallecieron cuando el tenia 20 años en un accidente automovilístico, y
me hice cargo de sus estudios, egreso con buenas calificaciones, pero luego
quiso irse a México, y comenzó a trabajar en una finca, como hace unos tres
años más menos, no conozco a su jefe,
pero según él, dice que es un muy buen jefe, si que no le insistí en
investigarlo, pero hay algo que siento raro, bueno tú me entiendes, cuando algo
anda mal o que no calza, por eso le obligo a que venga mínimo 2 veces al año a
verme, pero, si linda hay un pero, y es que hace años busca a una persona, no
me mires así porque él tampoco me ha dicho por qué, ni para qué, me dijo que no
me preocupará y que él la encontraría- me mira por un momento y sigue leyendo un
informe
Mmmm... así que
me busca hace años, qué mierda querrá Santelices? Ahora comenzaba a tener inquietud
de por qué me quería encontrar, como una típica mujer, y más si eres abogada,
quieres saber toda la historia, tengo que averiguar. Ahora entiendo porque
Teresa no me aviso, ay! pobrecita me dio penita.
-Y qué estudió su
sobrino?- necesito saber más y quiero saber más.
-Medicina- Qué,
es médico???, Catalina escucha- aunque ha ejercido muy poco, tiene además otros
atributos, es millonario, tiene bienes raíces y es dueño de un hospital-
Entonces porque trabaja para Santelices, si es millonario, no entiendo nada.
-No pongas esa
cara mi querida Catalina, si es por lo de millonario, es que mi hermano,
siempre quiso ser dueño de un hospital, y cuando conoció a mi cuñada, ella le
incentivo a que siguiera sus sueños, ese hospital se maneja solo, no necesita
la presencia de mi sobrino, pero si una vez al año, realiza una auditoría por
las dudas, los bienes raíces son los que fueron comprando sus padres a través
de los años, hasta... que fallecieron- se pone triste con este último
comentario, tiene que haberlo querido mucho.
-Pero jefe, no
entiendo que siendo millonario, trabaje para alguien- eso es la más
desconcertante, que teniendo dinero para tirar al cielo trabaje para otro, y tú
Catalina???, emm... yo no sumo en esta suma, es distinto, sí Santelices es
millonario, porque mi abuelo lo era, pero al morir él fue traspasado todo a
Santelices, y yo me quede con lo puesto, bueno el auto que me regalo mi madre y
el departamento que me regalo mi abuelo. Es lo que te dijo ese abogado trucho,
en realidad nunca lo investigue es que tener que enfrentarme a Luis Santelices,
mejor lo deje tal como me dijo ese abogaducho.
-Así es mi
querido Alex, aunque nació en cuna de oro, siempre quiso conocer la otra parte
del mundo, y así es como se convirtió en Alexander Cruz, mi cuñada cuando se
enteró casi lo mato- y se ríe con ganas
-Por eso le dice
Alexander?- y mi jefe asiente, me causa gracia.
-Se invento otra
identidad para poder conocer ese otro mundo ...- Mmmm... cuando una persona
quiere otra identidad es porque está escapando, de algo, de alguien o de él
mismo.
-Don Roberto, ya
llego el Señor Santander- Nos interrumpe Teresa.
-Ah ya veo dile
que vaya a mi oficina, Catalina acompáñeme y habla tú con él, porque yo... lo
mato- si las miradas asesinaran, Roberto Latorre ya lo hubiera matado, y en
este instante Santander estaría muerto, y yo estaría en una audiencia de
formalización por Homicidio.
-Si, ni un
problema- ahora sabrá Santander que si nos chantajeas, tienes que saber que
habrá consecuencias, él ya movió sus piezas, e hizo una buena jugada, pero
ahora yo defiendo al "Rey" y haré jaque mate.
Nos dirigimos a
su oficina y lo vemos ahí sentando como una gran señor, pero ahora seré yo
quien tratare con él, no volverá a molestarnos, y menos volverá a
chantajearnos.
-Por fin, ya me
estaba aburriendo de esperar, ni un café me ofreció tu secretaria, mi querido
Rob- Nos dice como si él fuera el jefe, veo a mi jefe ponerse roja su cara de
rabia. Me acerco como una leona que va en busca de su presa.
-Mira Adrián, o
quieres que te diga Javier?- me queda mirando sorprendido, mientras hago una
pausa, porque sé que no se esperaba eso, ni nada de lo que le diré, ja!
-No sé de qué me
hablas, niñita- lo dice para que me achique, pero no, esta "niñita"
no se achica
-Primero no soy
una "niñita", me presento soy abogada de profesión, mi nombre es
Catalina Santelices, recuerdalo, porque ningún abogado te querrá defender
después que les diga mi nombre, comprendes?- le digo mientras me enderezo para
tomar mi postura desafiante.
No me dice nada,
esta callado esperando que le voy a decir, comienzo a caminar alrededor de la
oficina, haciendo escuchar mis tacones, para darle más suspenso al momento.
-Escúchame bien-
le digo acercándome por detrás de él, para hablarle cerca de su oído. -Ya
sabemos que no eres Adrián, que te busca la Interpol, que ha engañado, robado y
estafado al gobierno, y llegas, nos chantajeas por algo que JAMÁS ha sucedido,
porque si, nunca te firmamos nada, y nos falsificaste una firma, además de todo
lo que te eh dicho, estaríamos hablando de una falsificación de instrumento
privado, así, sólo con eso, yo creo que
tu estadía sería bastante larga en la cárcel, sin contar que el gobierno
estaría demasiado feliz en saber que te entregamos. Qué decide?, dejas en paz a
mi jefe, le entregas lo que le debes...- me interrumpe el miserable, odio
cuando hacen eso.
-YO NO LE DEBO
NADA- me grita en la oreja
-Shit Shit, TE
CALLAS, que no te eh dado permiso para hablar- le digo ya perdiendo la
paciencia y me levanto y camino para que me vea de frente y se dé cuenta que no
le temo, -TÚ nos debes setenta millones, y no, no coloques esa cara, porque si
no nos pagas eso, todo lo que te eh dicho del cual, obviamente tengo pruebas,
las mandare a todos los noticieros, del país y del extranjero, sin mencionar
que te demandaremos y le diremos al Consejo de Defensa del Estado, que sabemos
de ti, y no sólo será esa indemnización, sino una más alta- le miro con gracia
y malicia, miro a mi jefe de reojo y sólo asiente, creo que le ha gustado mi
amenaza, porque eso eh hecho, y aunque alguien piense que lo que eh hecho es
malo, bueno este hombre, es un asco, quien nos ha dado más de un dolor de
cabeza y si no lo tratamos terminaremos con un aneurisma cerebral. Después que
le doy un tiempo, comienzo a hablar de nuevo -Qué dice, nos paga o te metemos a
la cárcel?, está en tus mando la decisión- me alejo un poco, como dándole
espacio para que piense, pero también.
-Ok, me han
ganado, pero no tengo ese dinero- su cara es inexpresiva, sé que esta mintiendo.
-Ah, no? tú
crees que soy tonta?, tú crees que no se que tienes dinero en las islas
canarias, y en Suiza?- casi se cae al suelo cuando le doy esa información.
Sonrió porque sé que le eh ganado, y no le queda otra que aceptar su derrota.
Voy abrir la boca y mi jefe se levanta de su asiento y me toca la muñeca
derecha, para que guarde silencio, me enderezo para darle espacio a mi jefe, ahora le toca a él, y yo me siento en el
asiento que hace un momento ha utilizado mi jefe.
-Mira, como
te llames, me la hiciste grande, pero un pez tan pequeño no se mete con un
tiburón, y menos si tiene a esta sirena a su lado, escúchame bien clarito, me
depositas ese dinero en un plazo de una hora y te prometo no dar aviso a nadie
de lo que hemos conversado aquí- sólo asiente, ya no es el hombrón que
llego, ahora parece una ratita asustada, no señores con mi jefe no se metan,
porque aunque yo no estuviera el mismo planearía su venganza.
Paso la hora, y
mi jefe me llama a su oficina, para mostrarme el monitor del computador, en el que su cuenta ya tenía
el dinero acordado.
-Ahora, da
aviso a todos, que ese cabrón es un estafador- dice mientras se cruza de brazos en su asiento.
-Pero jefe
usted le ha prometido...- levanta su mano derecha, haciéndome guardar silencio.
-No linda, aprenderá
a no meterse con Latorre, conmigo no se juega- Asentí, ahora entiendo,
porque lo dejo irse así nada más.
Voy a mi oficina
y hago lo solicitado, en dos minutos Javier Santander era el hombre mayor
buscado por el mundo, ganamos!. Pero siento que eh mentido, aunque ese hombre nos haya hecho lo que nos haya hecho.
Aunque aún me inquieta saber por qué me busca
Santelices.


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