Vistas a la página totales

martes, 7 de octubre de 2014

Catalina y Alejandro - Capítulo 8


Desperté temprano hoy, muy temprano me doy cuenta de la hora al ver mi celular, son cinco de la mañana, y no tengo sueño, aún está oscuro afuera, pero prefiero levantarme.
Voy a mi ropero busco mi ropa deportivo y me saco mi pijama de satén, lo dejo tirado en suelo, me pongo el sostén deportivo negro y luego mi camiseta de color rosado, un short negro, aún descalza salgo de mi habitación para ir en busca de mi telefono, busco el reproductor de mi móvil, ahora con la música encendida, es cómo si la casa no estuviera sola, vuelvo a mi habitación, para colocarme mis zapatillas y calcetines, me hago una cola y termino poniendome una casaca ligera, saldré a correr, necesito despejarme y no pensar más que en la respiración, busco mi banano, el cual como siempre tiene mis audifonos y una copia de la llave del apartamento, me lo ajusto a la cintura, conecto los audífonos a mi celular, me concentro en la melodía, es buena 
-dime que te pasooou uooo- comienzo a tararear.Con los audífonos en las orejas, abro la puerta y salgo a correr.
Mientras corro, aunque no lo crean, me relajo, me despejo, me siento libre, soy yo y la música, sólo los dos, el aire puro llena mis pulmones, y al botarlo recupero las energías que se me habían acabado, siento renovada, después de una hora de trote intensivo, llego a mi casa, ya son las seis con diez minutos, y aún tengo energía, quiero descargarla, tengo la bala pasada como se dice.
Mi departamento tiene tres dormitorios, pero sólo utilizo dos, cuando lo compre ese segundo dormitorio, era para mi abuelo, pero como falleció, jamás lo ocupo, de hecho la que más lo ha ocupado es Kate, ella feliz con un dormitorio extra. El tercer dormitorio es un pequeño gimnasio que tengo, con pesas, mancuernas, colchoneta para abdominales y mi regalón, mi bolsa de boxeo. Me dirijo a él, pero antes de ponerme los guantes de box, voy a un equipo de música al que le coloco una canción que me ayudará a descargar la rabia que llevo dentro comienzo a mover los hombros al ritmo de la música, golpeo la primera vez con fuerza y luego ya es con más precisión, siento como mi hombro rebota en el saco de box, y apuro y saco la rabia contenida.
Me ducho con agua caliente, siento como mi musculatura se relaja, pongo  mi cabeza al chorro de agua, me tranquilizo, pongo mis manos en la pared dejando caer el agua por mi espalda.
Al salir del baño me visto con tranquilidad y me preparo un desayuno tranquilamente, con música, es más relajante que la locura de la televisión, arreglo mi maletín con todo sobre Santander, hoy nos reuniremos con él. 

Bajando del auto en el estacionamiento del estudio jurídico, comienzo a recordar los últimos dos días, y tengo preguntas que quieren respuestas.
Saludo como siempre a Teresa al salir del ascensor, dejo mis cosas en mi oficina.

Me encuentro a Roberto en la cocinita del estudio jurídico haciendo café.
-¿Quieres café Catalina?- me dice Roberto sin quitar la mirada de su taza de café. 
-No, pero gracias jefe- Es mejor que empiece de una vez con las preguntas -Jefe no sabía que tuviera familia- le lanzo el comentario para que me dé más información y así es, cae, me sonrió, tengo que saber más de Alejandro. Ahora me mira directamente a los ojos con su taza de cafe en la mano, toma un sorbo y responde.
-Sí, tengo sólo un sobrino, Alexander- me dice y luego su mirada se torna triste, se queda mirando la taza de café.
-Yo le digo Alexander, aunque su nombre real es Alejandro Latorre Cox, tiene 38 años, sus padres fallecieron cuando el tenia 20 años en un accidente automovilístico, y me hice cargo de sus estudios, egreso con buenas calificaciones, pero luego quiso irse a México, y comenzó a trabajar en una finca, como hace unos tres años más menos,  no conozco a su jefe, pero según él, dice que es un muy buen jefe, si que no le insistí en investigarlo, pero hay algo que siento raro, bueno tú me entiendes, cuando algo anda mal o que no calza, por eso le obligo a que venga mínimo 2 veces al año a verme, pero, si linda hay un pero, y es que hace años busca a una persona, no me mires así porque él tampoco me ha dicho por qué, ni para qué, me dijo que no me preocupará y que él la encontraría- me mira por un momento y sigue leyendo un informe

Mmmm... así que me busca hace años, qué mierda querrá Santelices? Ahora comenzaba a tener inquietud de por qué me quería encontrar, como una típica mujer, y más si eres abogada, quieres saber toda la historia, tengo que averiguar. Ahora entiendo porque Teresa no me aviso, ay! pobrecita me dio penita.

-Y qué estudió su sobrino?- necesito saber más y quiero saber más.
-Medicina- Qué, es médico???, Catalina escucha- aunque ha ejercido muy poco, tiene además otros atributos, es millonario, tiene bienes raíces y es dueño de un hospital- Entonces porque trabaja para Santelices, si es millonario, no entiendo nada.
-No pongas esa cara mi querida Catalina, si es por lo de millonario, es que mi hermano, siempre quiso ser dueño de un hospital, y cuando conoció a mi cuñada, ella le incentivo a que siguiera sus sueños, ese hospital se maneja solo, no necesita la presencia de mi sobrino, pero si una vez al año, realiza una auditoría por las dudas, los bienes raíces son los que fueron comprando sus padres a través de los años, hasta... que fallecieron- se pone triste con este último comentario, tiene que haberlo querido mucho.
-Pero jefe, no entiendo que siendo millonario, trabaje para alguien- eso es la más desconcertante, que teniendo dinero para tirar al cielo trabaje para otro, y tú Catalina???, emm... yo no sumo en esta suma, es distinto, sí Santelices es millonario, porque mi abuelo lo era, pero al morir él fue traspasado todo a Santelices, y yo me quede con lo puesto, bueno el auto que me regalo mi madre y el departamento que me regalo mi abuelo. Es lo que te dijo ese abogado trucho, en realidad nunca lo investigue es que tener que enfrentarme a Luis Santelices, mejor lo deje tal como me dijo ese abogaducho.
-Así es mi querido Alex, aunque nació en cuna de oro, siempre quiso conocer la otra parte del mundo, y así es como se convirtió en Alexander Cruz, mi cuñada cuando se enteró casi lo mato- y se ríe con ganas
-Por eso le dice Alexander?- y mi jefe asiente, me causa gracia.
-Se invento otra identidad para poder conocer ese otro mundo ...- Mmmm... cuando una persona quiere otra identidad es porque está escapando, de algo, de alguien o de él mismo.
-Don Roberto, ya llego el Señor Santander- Nos interrumpe Teresa.
-Ah ya veo dile que vaya a mi oficina, Catalina acompáñeme y habla tú con él, porque yo... lo mato- si las miradas asesinaran, Roberto Latorre ya lo hubiera matado, y en este instante Santander estaría muerto, y yo estaría en una audiencia de formalización por Homicidio.

-Si, ni un problema- ahora sabrá Santander que si nos chantajeas, tienes que saber que habrá consecuencias, él ya movió sus piezas, e hizo una buena jugada, pero ahora yo defiendo al "Rey" y haré jaque mate.

Nos dirigimos a su oficina y lo vemos ahí sentando como una gran señor, pero ahora seré yo quien tratare con él, no volverá a molestarnos, y menos volverá a chantajearnos.

-Por fin, ya me estaba aburriendo de esperar, ni un café me ofreció tu secretaria, mi querido Rob- Nos dice como si él fuera el jefe, veo a mi jefe ponerse roja su cara de rabia. Me acerco como una leona que va en busca de su presa.
-Mira Adrián, o quieres que te diga Javier?- me queda mirando sorprendido, mientras hago una pausa, porque sé que no se esperaba eso, ni nada de lo que le diré, ja!
-No sé de qué me hablas, niñita- lo dice para que me achique, pero no, esta "niñita" no se achica
-Primero no soy una "niñita", me presento soy abogada de profesión, mi nombre es Catalina Santelices, recuerdalo, porque ningún abogado te querrá defender después que les diga mi nombre, comprendes?- le digo mientras me enderezo para tomar mi postura desafiante.
No me dice nada, esta callado esperando que le voy a decir, comienzo a caminar alrededor de la oficina, haciendo escuchar mis tacones, para darle más suspenso al momento.
-Escúchame bien- le digo acercándome por detrás de él, para hablarle cerca de su oído. -Ya sabemos que no eres Adrián, que te busca la Interpol, que ha engañado, robado y estafado al gobierno, y llegas, nos chantajeas por algo que JAMÁS ha sucedido, porque si, nunca te firmamos nada, y nos falsificaste una firma, además de todo lo que te eh dicho, estaríamos hablando de una falsificación de instrumento privado, así, sólo  con eso, yo creo que tu estadía sería bastante larga en la cárcel, sin contar que el gobierno estaría demasiado feliz en saber que te entregamos. Qué decide?, dejas en paz a mi jefe, le entregas lo que le debes...- me interrumpe el miserable, odio cuando hacen eso.
-YO NO LE DEBO NADA- me grita en la oreja
-Shit Shit, TE CALLAS, que no te eh dado permiso para hablar- le digo ya perdiendo la paciencia y me levanto y camino para que me vea de frente y se dé cuenta que no le temo, -TÚ nos debes setenta millones, y no, no coloques esa cara, porque si no nos pagas eso, todo lo que te eh dicho del cual, obviamente tengo pruebas, las mandare a todos los noticieros, del país y del extranjero, sin mencionar que te demandaremos y le diremos al Consejo de Defensa del Estado, que sabemos de ti, y no sólo será esa indemnización, sino una más alta- le miro con gracia y malicia, miro a mi jefe de reojo y sólo asiente, creo que le ha gustado mi amenaza, porque eso eh hecho, y aunque alguien piense que lo que eh hecho es malo, bueno este hombre, es un asco, quien nos ha dado más de un dolor de cabeza y si no lo tratamos terminaremos con un aneurisma cerebral. Después que le doy un tiempo, comienzo a hablar de nuevo -Qué dice, nos paga o te metemos a la cárcel?, está en tus mando la decisión- me alejo un poco, como dándole espacio para que piense, pero también.
  
-Ok, me han ganado, pero no tengo ese dinero- su cara es inexpresiva, sé que esta mintiendo.
-Ah, no? tú crees que soy tonta?, tú crees que no se que tienes dinero en las islas canarias, y en Suiza?- casi se cae al suelo cuando le doy esa información. Sonrió porque sé que le eh ganado, y no le queda otra que aceptar su derrota. Voy abrir la boca y mi jefe se levanta de su asiento y me toca la muñeca derecha, para que guarde silencio, me enderezo para darle espacio a mi jefe, ahora le toca a él, y yo me siento en el asiento que hace un momento ha utilizado mi jefe.

-Mira, como te llames, me la hiciste grande, pero un pez tan pequeño no se mete con un tiburón, y menos si tiene a esta sirena a su lado, escúchame bien clarito, me depositas ese dinero en un plazo de una hora y te prometo no dar aviso a nadie de lo que hemos conversado aquí- sólo asiente, ya no es el hombrón que llego, ahora parece una ratita asustada, no señores con mi jefe no se metan, porque aunque yo no estuviera el mismo planearía su venganza.

Paso la hora, y mi jefe me llama a su oficina, para mostrarme el monitor del computador, en el que su cuenta ya tenía el dinero acordado.
-Ahora, da aviso a todos, que ese cabrón es un estafador- dice mientras se cruza de brazos en su asiento.
-Pero jefe usted le ha prometido...- levanta su mano derecha, haciéndome guardar silencio. 
-No linda, aprenderá a no meterse con Latorre, conmigo no se juega- Asentí, ahora entiendo, porque lo dejo irse así nada más.

Voy a mi oficina y hago lo solicitado, en dos minutos Javier Santander era el hombre mayor buscado por el mundo, ganamos!. Pero siento que eh mentido, aunque ese hombre nos haya hecho lo que nos haya hecho.
Aunque aún me inquieta saber por qué me busca Santelices.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario